
Sin hacer ruido, el SUV más importante de la marca en nuestro mercado vuelve a la carga con una puesta al día que afina lo que ya funcionaba. En España, el Sportage supone una de cada cuatro matriculaciones de Kia, de modo que los cambios llegan con bisturí: imagen renovada, más conectividad y una gama mecánica ajustada a las exigencias europeas.
Esta actualización corresponde al facelift de la quinta generación y se produce en Žilina (Eslovaquia), con versiones de gasolina, diésel microhíbrida, híbrida e híbrida enchufable. El foco está en mejorar la experiencia diaria (calidad percibida, multimedia y asistentes), manteniendo su equilibrio entre confort, eficiencia y coste de uso.
El nuevo Sportage adopta con más decisión el lenguaje Opposites United y se acerca visualmente a Sorento y a la familia EV, como muestran los bocetos del nuevo Sportage. Lo más llamativo está en el frontal, con firma lumínica LED Star Map, faros ubicados en una posición más baja, paragolpes rediseñados y una parrilla Tiger Nose con nueva trama.
También llegan llantas nuevas de 17, 18 y 19 pulgadas, molduras laterales revisadas y dos colores que se suman hasta alcanzar nueve tonos (aparecen Magma Red y Wolf Grey). La longitud crece ligeramente hasta 4,54 metros, mientras que la zaga actualiza pilotos y parachoques sin perder el aire conocido. En el acabado GT-Line, la carrocería bicolor le hace más dinámico y juvenil.
Dentro, la puesta al día es contundente. Dos pantallas de 12,3 pulgadas continúan presidiendo el salpicadero, ahora con el sistema CCnc más completo, servicios conectados y actualizaciones por aire OTA. Se mantienen controles físicos clave y una barra táctil multifunción para climatización y accesos rápidos. Además Kia quita el piano black en favor de superficies satinadas y materiales de mayor empaque.
Cambian las salidas de ventilación (más discretas), aparece un nuevo volante de dos radios y se suman elementos como el Head-Up Display de 10 pulgadas, la llave digital 2.0, cámaras 360º o el equipo de sonido Harman Kardon. La faceta sostenible también avanza con tapicerías como Dinamica, una microfibra con alto contenido de poliéster reciclado. La ergonomía también sale ganando, con mandos bien ubicados y una interfaz más rápida que reduce pasos en tareas habituales.
La dotación de ayudas es amplia e incluye frenado de emergencia con detección de peatones y ciclistas, control de crucero adaptativo, mantenimiento y centrado de carril, y Asistencia de Conducción en Carretera HDA 2 con ayuda en cambios de carril. También se ofrece monitor de ángulo muerto, cámara de visión 360º, sensores delanteros y traseros y Head-Up Display, con un funcionamiento afinado que evita intrusiones innecesarias si configuras su sensibilidad correctamente.
La arquitectura no varía y eso es bueno: atrás hay mucha distancia para piernas y la banqueta es prácticamente plana, lo que mejora el confort de la plaza central. El cinturón de ese asiento va anclado al techo, una solución muy habitual en modelos asiáticos. El maletero se mantiene entre los mejores del segmento: 591 litros en gasolina, 587 litros en híbrido (con útil doble fondo) y 526 litros en diésel MHEV. Es una cifra holgada que permite usar el Sportage como coche familiar principal sin renuncias.
La oferta mecánica se ha racionalizado y ahora no hay gasolina microhíbrido; esa tecnología queda reservada al diésel. Con ello, la gama cubre desde opciones convencionales a electrificadas con distintivos C, ECO y 0 de la DGT, adaptándose a las zonas de bajas emisiones, como ocurre con la línea Sportage híbrido.
La gama en España se estructura en Concept, Drive, Tech y GT-Line. Desde el básico ya hay llantas de aleación, faros y pilotos LED, acceso y arranque sin llave, pantalla de 12,3” y climatizador automático. Drive añade, entre otros, ajuste lumbar y asistente de ángulo muerto; Tech suma llantas mayores, faros matriciales y la instrumentación digital de 12,3”. El GT-Line incorpora techo panorámico, sonido Harman Kardon, cámaras 360º y portón motorizado, además de paragolpes y llantas específicos, como en la edición 30 aniversario.
Con campañas de la marca, el gasolina 1.6 T‑GDi de 150 CV arranca en 28.760 €. La tarifa al contado para esta versión se sitúa en torno a 35.820 € según configuración y sin aplicar promociones. El HEV Concept 4×2 parte en 40.570 € de tarifa y se queda en 31.980 € con descuentos. También con campañas, el HEV Drive 4×2 baja a 33.830 €, el Tech 4×2 a 36.730 € y el GT‑Line 4×2 a 42.430 €. Las variantes HEV 4×4 escalan por encima en función del acabado.
En diésel MHEV, la marca publica como referencia estos precios de tarifa: Drive 4×2 manual 42.070 €, Tech 4×2 manual 44.970 € y GT‑Line 4×2 automático 53.170 €. Con promociones, pueden quedar en 35.280 €, 38.180 € y 46.380 €, respectivamente. El PHEV, con distintivo 0, se situará ligeramente por encima de 46.000 € con campañas cuando llegue.
Con esta actualización, el SUV coreano refuerza sus puntos fuertes: diseño más definido, conectividad al día y una oferta mecánica amplia que encaja con las normativas europeas. Mantiene el confort, mejora la usabilidad y ofrece precios competitivos con campañas, una combinación que explica por qué sigue siendo uno de los fijos del segmento en España.
Fuente – Kia
Imágenes | Kia
Fuente de este artículo: Lanzamientos – Actualidad Motor
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