
El fabricante del doble chevrón ha hecho oficial su salto definitivo a la categoría reina eléctrica. Citroën entra, por la puerta grande, en la Fórmula E con una estructura propia y un proyecto enmarcado en Stellantis. El objetivo que busca la casa gala es buscar dar a los aficionados un rendimiento deportivo de nivel. Y no es lo único ya que quieren que ese aprendizaje tenga una transferencia con sus modelos de calle en forma de nuevas tecnologías y soluciones técnicas de último nivel.
La puesta de largo oficial tuvo lugar en los Campos Elíseos de París, donde se desveló el monoplaza GEN3 Evo y se confirmaron los nombres clave: Jean-Éric Vergne y Nick Cassidy como pilotos y Cyril Blais como jefe de equipo en un bloque que hereda base, personal y conocimiento del anterior programa de Maserati.
El coche y la operación deportiva se desarrollan en Satory bajo la batuta de Jean-Marc Finot, aprovechando más de una década de experiencia del grupo en la categoría; el foco está en dominar potencia, eficiencia y fiabilidad como un sistema único. La cadena de tracción, desde los motores eléctricos y los inversores hasta el software de gestión energética y térmica, se ha diseñado de forma integrada para reducir pérdidas y mejorar la consistencia en carrera, reforzando la transferencia de aprendizajes a baterías, BMS y estrategias de recuperación de sus gamas eléctricas.
Basado en el chasis Spark de última generación, el monoplaza adopta monocasco de fibra de carbono y un peso mínimo de 859 kg con piloto para maximizar agilidad y eficiencia energética. El propulsor entrega hasta 470 CV, dispara de 0 a 100 km/h en 1,86 segundos y alcanza 320 km/h, cifras que colocan al GEN3 Evo entre los monoplazas eléctricos más rápidos homologados por la FIA. La arquitectura de doble motor permite recuperar hasta 600 kW en frenada; en condiciones normales impulsa el eje trasero y en modo de ataque puede accionar también el delantero, mientras la energía se almacena en una batería en torno a 47 kWh.
Citroën ha apostado por una librea tricolor: rojo en el morro, degradado hacia blanco y azul en la zaga, con dos franjas que evocan los chevrones; una estética que subraya el orgullo del savoir-faire francés en su desembarco en la Fórmula E.
El equipo estará dirigido por Cyril Blais, ingeniero con trayectoria en la categoría que ha desempeñado funciones de ingeniería de carrera, jefe técnico y director adjunto antes de tomar las riendas del proyecto.
El proyecto se integra en la parrilla ocupando la plaza de Maserati dentro de Stellantis, lo que aporta continuidad operativa y recursos; en su presentación se mostraron trajes y coche sin patrocinadores visibles, un capítulo que podría definirse de cara al inicio de temporada.
El primer rodaje oficial del equipo de Citroën será en los test colectivos de Valencia, programados del 27 al 30 de octubre en el Circuit Ricardo Tormo, con una jornada específica reservada a pilotos femeninas el viernes. La primera cita puntuable para Citroën está fijada para el 6 de diciembre en el e-Prix urbano de São Paulo, con una temporada que visitará 18 pruebas en 12 países y servira de escaparate global para la marca.
Para la compañía francesa, la Fórmula E encaja con su estrategia de electrificación y con una visión de movilidad responsable, un campeonato con certificación ISO 20121, baterías reutilizadas o recicladas y neumáticos con hasta un 35% de material reciclado. La disciplina funciona como laboratorio a escala real: cada avance en eficiencia energética, software de control o gestión térmica nutre a los futuros modelos, a la vez que acerca el automovilismo a un público más joven, conectado y diverso en el corazón de las ciudades.
Citroën regresa a los monoplazas tras su historia en rallies raid con el ZX Rallye Raid (36 triunfos y cuatro París-Dakar entre 1990 y 1997), y dominar en el WRC con Loeb (nueve coronas de pilotos y ocho de constructores) y en el WTCC con el C-Elysée. En los años sesenta la marca ya impulsó el monoplaza MEP para la Fórmula Azul, un programa de acceso que usaba componentes del Ami 6 y del GS y sirvió de plataforma formativa para jóvenes talentos en Francia.
La nueva aventura en Fórmula E pretende canalizar esa cultura competitiva hacia un entorno 100% eléctrico, con un grado de exigencia acorde a su historial y con objetivos ambiciosos desde la primera temporada. Con estructura, pilotos y coche ya desvelados, el plan queda claro: capitalizar el saber hacer de Stellantis, competir desde el minuto uno y utilizar la FE como banco de pruebas y altavoz global de su tecnología eléctrica.
Fuente – Citroën
Imágenes | Citroën
Fuente de este artículo: Eléctricos – Actualidad Motor
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