Así funciona el motor de tu coche eléctrico y estas son todas sus ventajas

8 de agosto de 2023
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Los coches ‘verdes’ son el futuro de una movilidad limpia y sin emisiones. Un tipo de vehículo que, más allá de ser la gran atención del presente y de los tiempos venideros, son también muy característicos porque no se ven de la misma forma que acostumbramos con los de combustión. Todo se ve desde su propio corazón, el motor de un coche eléctrico.

Como su nombre indica, los motores eléctricos de este tipo de coches de nueva generación se conforman dentro de un sistema electrificado que es el que hace y permite funcionar al resto. Sin embargo, algo que se presta en gran atención es que estos se pueden encontrar (y usar) con distintas tipologías en un coche u otro.

La diferencia entre el motor de un coche eléctrico y de combustión no solo está en sus baterías

Y es que, más allá de sus baterías de litio, que no la única pero sí la más popular hoy en dia, el motor del coche eléctrico necesita algunos elementos vitales para su funcionamiento. Sí, la batería hace por suministrar la energía necesaria a través de la carga desde una fuente externa.

Pero también se encuentra la electrónica de potencia, que la que incluye el convertidor de CC a CA y la caja electrónica que maneja y sincroniza las órdenes de los sistemas durante la conducción del coche.

Porque si observamos la propia mecánica, en su interior podemos ver que su funcionamiento es mucho más sencillo que el de un motor térmico. Al contrario que los motores que funcionan por combustible en los que la energía se da por explosión, en estos el movimiento se produce gracias a interacciones electromagnéticas.

Los motores eléctricos usan corriente alterna (AC) o corriente continua (DC) para activar los campos magnéticos del estátor y rotor, produciendo el movimiento de giro del eje del rotor para transmitir el movimiento mecánico y potencia al eje de tracción delantero y trasero.

Síncrono o asíncrono: el coche eléctrico puede variar con un tipo de motor u otro

Esa podría ser, en primer lugar, la gran diferenciación que podemos tener entre estos tipos de motores eléctricos y los de combustión. No obstante, entre ellos es posible que también se den con notables distinciones, sobre todo a la hora de su formato, y que luego repercutirá de una manera o de otra en el vehículo. Así, el motor de un coche eléctrico se puede ver de la siguiente manera:

Síncrono. Se caracteriza porque el rotor gira a la misma velocidad que lo hace el campo magnético del estator, que lo hace moverse. La cara norte del imán del rotor va a ir siguiendo la cara sur del estator. El rotor utiliza una serie de imanes, generalmente de neodimio. Su velocidad de rotación es constante y pueden funcionar como motores o como generadores.
Asíncrono. El motor asíncrono es un motor eléctrico de corriente alterna en el que la velocidad angular del rotor es menor que la velocidad de rotación del campo magnético. generado por los devanados del estator, de ahí el asíncrono.

Es verdad que hay otros dos tipos de motores eléctricos: el síncrono de reluctancia conmutada o variable y sin escobillas permanentes. El primero no es muy potente pero sí robusto. Funciona gracias al paso de la corriente a través de las bobinas, que generan un campo magnético giratorio. El segundo tipo es más utilizado en coches híbridos y emplea corriente continua en vez de alterna.

Qué ventajas tienen

Fomentar el uso del motor eléctrico en nuestro coche conlleva una serie de beneficios que se traducen a la disminución de las emisiones de gases contaminantes de la atmósfera, sino que también se ven favorecidos otros aspectos. Por ejemplo, una reducción prácticamente total de averías frente a los motores de combustión. Pero hay más;

El coche eléctrico consume menos carga que gasolina uno de combustión. Según algunos estudios e información recopilada a lo largo de estos años, un coche de combustión puede costarnos hasta un 40% más que un coche eléctrico. Aun así, si solo incluimos los costes de las cargas, el motor eléctrico consume mucha menos carga que lo que gastaría uno gasolina o diésel recorriendo los mismos kilómetros.
Cero emisiones. Seguramente lo que más se conoce, una gran ventaja cuando nos referimos a los gases contaminantes que producen diariamente los vehículos. Al ser un coche eléctrico, estos gases se reducen a cero en su funcionamiento, convirtiéndose en una opción increíble para trabajar en el respeto hacia el medioambiente sin necesidad de parar de movernos cómodamente.
Conducción más ágil. El coche y su motor eléctrico tiene un sistema que proporciona un arranque con más fuerza y de manera inmediata. Asimismo, la conducción en uso urbano es muy funcional, ya que el vehículo proporciona una potencia constante, a diferencia del coche de combustión que debe dar lo máximo en las zonas de altas revoluciones.
Reducción de averías. No es un secreto que los coches de combustión pueden producir problemas derivados del cambio de marchas con embrague y de otros elementos del motor. Los coches eléctricos no cuentan con nada de lo anterior, llegando a generar una tasa de averías próxima al 0%. Esto se debe a que no se compone de muchos elementos que se encuentren en constante exposición al desgaste.

Fuente de éste artículo: Eléctricos – Actualidad Motor

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