Freelander renace como marca global de SUV electrificados con sello JLR y Chery

6 de abril de 2026
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Después de más de una década fuera de los concesionarios, el nombre Freelander vuelve a sonar con fuerza en la industria del automóvil. Pero esta vez no lo hace como un simple SUV dentro del catálogo de Land Rover, sino como una enseña propia con aspiraciones globales. La histórica denominación que nació en los años 90 se transforma ahora en una marca independiente de todoterrenos electrificados, impulsada por una estrecha colaboración entre Reino Unido y China.

Este movimiento supone un giro importante respecto al Freelander que conocíamos en Europa. Aquél modelo compacto, pionero entre los SUV compactos, cede el testigo a una nueva generación de vehículos de mayor tamaño, sofisticación tecnológica y claro enfoque mundial. El primer paso visible es el Freelander Concept 97, un prototipo que anticipa la futura gama y que está llamado a abrirle las puertas a mercados como el europeo en los próximos años.

De modelo Land Rover a marca propia de SUV premium electrificados…

Entre 1997 y 2015, el Land Rover Freelander fue uno de los 4×4 más populares en Europa, hasta el punto de convertirse en el todoterreno más vendido del continente durante varios años consecutivos. Su hueco fue ocupado después por el Discovery Sport, y el nombre quedó guardado en un cajón… hasta ahora. JLR ha decidido recuperarlo, pero no como un simple coche, sino como una nueva marca orientada a SUV eléctricos, híbridos enchufables y de autonomía extendida.

Este renacimiento se sustenta en la alianza industrial entre Jaguar Land Rover y Chery, el gran grupo chino propietario de firmas como Omoda o JAECOO. Ambas compañías llevan colaborando desde 2012 en China, donde cuentan con una planta en Changshu dedicada hasta ahora a producir modelos de JLR para el mercado local. Esa misma factoría se está adaptando para convertirse en el centro neurálgico de la nueva marca Freelander.

En paralelo, JLR ha reorganizado su gama en torno a cuatro insignias: Jaguar, Range Rover, Defender y Discovery. Freelander no se integrará directamente bajo el paraguas de Land Rover, ni tampoco pasará a formar parte del catálogo de marcas de Chery. Será una firma independiente, aunque con una fuerte influencia técnica y de diseño de ambos socios, lo que le permitirá posicionarse como alternativa premium dentro del segmento SUV electrificado.

El legado del Freelander original y su papel en Europa…

El lanzamiento del Land Rover Freelander en 1997 marcó un hito histórico al romper con el esquema tradicional de los todoterrenos clásicos. Este innovador modelo fue el primero de la marca británica en adoptar una carrocería monocasco, priorizando el confort y la ergonomía para un uso diario más versátil. Al prescindir de la pesada reductora, el SUV compacto demostró que era posible mantener capacidades fuera del asfalto sin sacrificar el comportamiento dinámico en carretera, influyendo directamente en el diseño de los vehículos familiares modernos que dominan el mercado automovilístico actual.

En el apartado tecnológico, este vehículo fue pionero al introducir el sistema Hill Descent Control (HDC), que utilizaba el ABS para gestionar descensos complicados de forma automática. Además, incorporó soluciones mecánicas patentadas como la unidad de acoplamiento viscoso, permitiendo una tracción integral eficiente y ligera para la época. Estos avances permitieron que el modelo se alejara de la imagen ruda de sus hermanos de gama, ofreciendo una experiencia de conducción más refinada que atrajo a un público nuevo interesado en la tecnología de seguridad y el rendimiento equilibrado.

El desarrollo del proyecto estuvo lleno de anécdotas, como el uso de prototipos basados en chasis modificados de Honda para probar su resistencia estructural. Aunque inicialmente iba a llamarse Highlander, problemas de registro obligaron a cambiar su nombre, naciendo así un 4×4 superventas que lideró el mercado europeo durante cinco años consecutivos. Esta transición hacia el segmento de los utilitarios deportivos consolidó la relevancia de la marca en el entorno urbano, demostrando que la innovación automotriz y el legado histórico pueden fusionarse con éxito para crear iconos industriales duraderos.

Freelander Concept 97: homenaje al pasado, mirada al futuro…

El nuevo Freelander Concept marca el inicio de una era eléctrica inspirada en el legendario modelo de 1997. Este SUV todoterreno presenta un diseño anguloso de líneas rectas que proyecta robustez y una herencia británica inconfundible. Su frontal minimalista elimina la parrilla convencional, integrando ópticas LED avanzadas en un marco oscuro que realza su presencia. Con protecciones metálicas en el capó y paragolpes, este prototipo redefine la estética aventurera, fusionando la solidez clásica con la innovación necesaria para liderar el competitivo mercado de los vehículos familiares modernos.

En el perfil lateral, los pasos de rueda sobredimensionados y las barras de techo refuerzan su carácter de vehículo 4×4. Un detalle distintivo son sus puertas de apertura inversa, una solución técnica que facilita el acceso y capta todas las miradas. El pilar trasero inclinado rinde un homenaje directo al diseño original, logrando una conexión visual perfecta entre el pasado y el futuro de la marca. Estos elementos de diseño automotriz están pensados para maximizar la funcionalidad sin sacrificar ese aire exclusivo que siempre ha definido a los modelos más icónicos del grupo.

La zaga vertical destaca por un portón funcional y pilotos integrados en una elegante banda horizontal negra. Equipado con colores exclusivos como el Glacier Blue, este coche eléctrico incorpora un alerón pronunciado que mejora su aerodinámica y dinamismo. La placa protectora inferior y los acabados en aluminio subrayan su capacidad fuera del asfalto, manteniendo la esencia de libertad que hizo famoso al Freelander primigenio. Es una propuesta de movilidad sostenible que combina una gran capacidad de carga con un estilo vanguardista, estableciendo nuevos estándares de lujo y resistencia técnica.

Interior de seis plazas y apuesta total por la tecnología…

Puertas adentro, el Freelander Concept 97 se distancia claramente del todoterreno original. La configuración está pensada para seis ocupantes distribuidos en tres filas, con un planteamiento 2+2+2 que busca ofrecer confort similar en todas las plazas. La segunda fila adopta un formato tipo sofá en algunas versiones, y se han previsto funciones específicas para el uso con chófer, como un modo de “gravedad cero” en el asiento trasero derecho para maximizar la comodidad en largos trayectos.

El salpicadero hace gala de una pantalla panorámica que recorre la base del parabrisas, actuando como cuadro de instrumentos digital extendido. Bajo ella aparece una gran pantalla táctil central para el sistema multimedia, acompañada por algunos mandos físicos fundamentales, entre ellos dos selectores circulares y una fila de botones convencionales que facilitan el manejo sin depender al 100 % de la interfaz táctil. En la parte trasera, los pasajeros cuentan con una pantalla que desciende desde el techo y una consola elevada que refuerza la sensación de viajar en un modelo de corte premium.

En el terreno tecnológico, el prototipo incorpora el chip Qualcomm Snapdragon 8397, uno de los procesadores diseñados para ofrecer mayores capacidades de conectividad y entretenimiento a bordo. A ello se suma el sistema de conducción inteligente Huawei Qiankun ADS 4.1, que incluye un LiDAR de alta resolución de 896 líneas y un conjunto avanzado de asistentes a la conducción. El objetivo es situar al futuro Freelander en la liga de los SUV de alta gama en lo referente a seguridad activa y automatización.

Plataforma electrificada, 800 voltios y baterías de CATL…

Aunque aún faltan muchos datos técnicos por conocerse, los responsables del proyecto han ido desvelando varias claves. El Concept 97 se basa en una arquitectura de 800 voltios, lo que permite tiempos de carga más rápidos y una mejor gestión térmica del sistema eléctrico. Esta base dará cabida a versiones 100 % eléctricas, variantes híbridas enchufables y configuraciones con extensor de autonomía, adaptándose así a las diferentes normativas y demandas de los mercados a los que se dirija la marca.

La batería está siendo desarrollada junto a CATL, uno de los mayores fabricantes de baterías del mundo. Aunque ni la capacidad ni la química de las celdas se han detallado todavía, se ha anunciado que la batería tendrá capacidad de carga 6C y que podrá alcanzar potencias de recarga de hasta 360 kW en corriente continua. Además, se ha prestado especial atención a la durabilidad fuera de carretera, con un sistema de protección reforzado en los bajos y un recubrimiento de polímero FD para incrementar la resistencia a los impactos.

En materia de seguridad, la batería incorpora la segunda generación de tecnología de prevención de embalamiento térmico y la tercera generación de tecnología CTP (Cell-to-Pack). Esto significa que las celdas se integran directamente en el paquete de baterías sin módulos intermedios, aumentando la densidad energética y mejorando el control de la temperatura. Todo ello apunta a que Freelander quiere competir al máximo nivel en el segmento de los SUV electrificados de largo alcance.

Sistemas todo terreno avanzados y enfoque global…

A pesar de su marcada orientación hacia el confort y la tecnología, la nueva casa no renuncia a la herencia 4×4. El futuro Freelander contará con un sistema de gestión de terrenos de nueva generación denominado i-ATS, asociado a amortiguadores predictivos y hasta tres bloqueos de diferencial. Esta combinación permitirá adaptar el comportamiento del vehículo a una amplia variedad de superficies, desde carreteras asfaltadas hasta pistas exigentes.

Según ha explicado Wei Lan, director ejecutivo de la marca, el objetivo es que el nuevo Freelander combine la capacidad de un SUV 4×4 con la versatilidad urbana y el placer de conducción que caracteriza a los mejores SUV modernos. La idea no es replicar un Defender ni ofrecer un Discovery más asequible, sino crear un producto con identidad propia, capaz de mantenerse cómodo en ciudad pero con solvencia suficiente lejos del asfalto.

Lan insiste también en el carácter global del proyecto. Desde su concepción, cada modelo Freelander se diseña para responder a las necesidades de distintos mercados, en lugar de ser un coche chino adaptado a posteriori. Esto incluye calibraciones específicas de chasis, sistemas de propulsión y asistentes de conducción para regiones con normativas tan exigentes como la Unión Europea.

Producción en China, expansión global y posibles pasos hacia Europa…

El plan industrial prevé que la producción en serie del nuevo Freelander arranque en 2026. La puesta de largo oficial está programada para el Salón del Automóvil de Pekín (Auto China) de ese año, con una presentación previa en primavera. La factoría de Changshu, en la provincia de Jiangsu, está recibiendo una inversión de alrededor de 3.000 millones de yuanes, unos 375 millones de euros, para modernizar sus instalaciones y adaptarlas a las nuevas plataformas electrificadas.

China será el primer mercado en recibir los modelos de la marca, pero los responsables del proyecto tienen claro que el objetivo es convertir Freelander en una firma con presencia mundial. Las versiones internacionales ya se encuentran en fase de desarrollo intensivo y, tras el estreno en el país asiático, está previsto su desembarco progresivo en otros territorios. Las barreras arancelarias complican su llegada a Estados Unidos, mientras que Canadá y, sobre todo, Europa se perfilan como destinos prioritarios una vez se ajusten las homologaciones y requisitos locales.

Una ofensiva de producto ambiciosa: de seis a diez modelos en cinco años

La estrategia del nuevo Freelander eléctrico es ambiciosa, con planes de lanzar un modelo inédito cada seis meses durante un lustro. Esta ofensiva contempla hasta diez variantes, adaptándose a diversas necesidades del mercado global. El primer lanzamiento será un SUV de siete plazas diseñado para familias, utilizando una arquitectura modular que permite configuraciones compactas o grandes. Este despliegue busca posicionar a la marca como referente en versatilidad, ofreciendo soluciones que combinan el lujo tradicional con la eficiencia tecnológica más avanzada de la industria automotriz actual.

El núcleo técnico se apoya en la colaboración con Chery, ofreciendo versiones híbridas enchufables y de autonomía extendida para facilitar la transición energética. Las variantes superhíbridas utilizarán motores turbo combinados con propulsores eléctricos en ambos ejes, permitiendo circular sin emisiones en entornos urbanos. Esta flexibilidad es clave para atraer a usuarios que buscan un coche híbrido capaz de equilibrar consumo y altas prestaciones. Al integrar sistemas que funcionan en serie y paralelo, la marca garantiza un rendimiento óptimo bajo cualquier condición de carga o infraestructura disponible.

Para la máxima innovación, las versiones eléctricas contarán con arquitectura de 800 voltios, permitiendo recargas ultra rápidas y una autonomía eléctrica líder. Esta tecnología, sumada al ADN todoterreno de Land Rover, convierte al proyecto en una opción competitiva frente a los SUV premium europeos. La resurrección de esta mítica denominación ocurre en un contexto de alta demanda de movilidad sostenible, donde las baterías de última generación son esenciales. El objetivo final es liderar el mercado global, transformando un apellido icónico en un símbolo de modernidad, potencia y ecología.

Fuente – Chery Jaguar Land Rover

Imágenes | Chery Jaguar Land Rover
















Fuente de este artículo: Eléctricos – Actualidad Motor
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