
Renault Group ha puesto ya la vista en la próxima década con un plan que busca reposicionar al fabricante francés en el centro del mercado europeo y reforzar su presencia fuera del Viejo Continente. Tras cerrar la etapa de Luca de Meo, la compañía arranca una nueva hoja de ruta liderada por François Provost bajo el nombre futuREady, en la que el despliegue de nuevos modelos y la electrificación juegan un papel clave.
Dentro de este plan, el grupo se ha marcado un objetivo claro: lanzar 36 modelos nuevos de aquí a 2030, apoyándose en la experiencia acumulada con Renaulution pero dando ahora un paso más en eficiencia, tecnología y expansión internacional. La apuesta se centrará en Europa y en mercados de fuerte crecimiento como India, Corea del Sur y América Latina, con especial atención al segmento de los compactos, donde se concentra buena parte de las ventas.
La ambiciosa estrategia futuREady del Grupo Renault proyecta el lanzamiento de 36 vehículos inéditos en apenas seis años, con un enfoque global que abarca desde Europa hasta mercados emergentes como Brasil o India. De esta ofensiva, 22 modelos se destinarán al continente europeo, donde la prioridad absoluta será la rentabilidad y un posicionamiento sólido. El grupo busca liderar la movilidad sostenible mediante una combinación de coches eléctricos y tecnologías de combustión optimizada que garanticen márgenes de beneficio superiores.
En el mercado europeo, la marca Renault actuará como punta de lanza con 12 nuevos productos diseñados para alcanzar una electrificación total en su catálogo antes de 2030. Esta transformación incluye tanto vehículos de baterías puras como variantes híbridas autorrecargables, fundamentales para competir contra la creciente presión de los fabricantes asiáticos. El objetivo es que cada unidad vendida bajo el logo del rombo cuente con algún grado de asistencia eléctrica, asegurando así el cumplimiento de las normativas de emisiones vigentes.
Una parte crucial de este plan se concentra en el segmento C, donde se ubican los modelos de mayor volumen de ventas y éxito comercial, como el Austral o el Rafale. En este escenario, Dacia también ganará protagonismo con el lanzamiento del Bigster y el nuevo Dacia Striker, un crossover que fabricará en Turquía con mecánicas electrificadas. Esta dualidad estratégica permite al grupo cubrir todas las necesidades del usuario actual, ofreciendo desde el lujo tecnológico hasta soluciones prácticas con una excelente relación calidad-precio.
España aparece como una pieza importante dentro del tablero industrial del grupo. La planta de Palencia, que actualmente produce Austral, Espace y Rafale, se está posicionando para recibir parte de la nueva generación de vehículos eléctricos del segmento C. Aunque la decisión definitiva no está tomada -o al menos no se ha hecho pública-, el mensaje de la dirección deja entrever que la factoría castellano-leonesa tiene serias opciones.
Provost ha reconocido que, durante su visita a Palencia, le sorprendieron los niveles de eficiencia y competitividad de la planta. No obstante, también ha dejado claro que la adjudicación de nuevos modelos estará condicionada a un paquete completo de factores: costes energéticos, estructura de proveedores, flexibilidad laboral, agilidad en la producción y, en general, la competitividad global frente a otras instalaciones del grupo en Francia, Rumanía, Marruecos o Turquía.
En este contexto, la fábrica de Palencia negocia su convenio colectivo con la presión añadida de no perder terreno en la carrera por la electrificación. Los costes de fabricar en España ya se sitúan en niveles competitivos frente a países del Este de Europa, gracias en parte a la energía más barata y al aumento de salarios en esas regiones. Aun así, Renault cuenta con un “cinturón” de plantas de bajo coste, como las de Marruecos o Turquía, que entran también en la ecuación. La ventaja española reside en la experiencia y calidad industrial, difícil de replicar a gran velocidad en otras ubicaciones.
El plan futuREady se organiza en torno a cuatro grandes bloques de actuación: crecimiento, tecnología, excelencia operativa y confianza. Bajo el epígrafe Growth-ready, se sitúa precisamente la ofensiva de 36 nuevos modelos, con la que el grupo pretende superar los dos millones de vehículos vendidos al año en 2030, alrededor de la mitad de ellos fuera de Europa.
El apartado Tech-ready agrupa la aceleración de todas las tecnologías clave: desde los eléctricos puros hasta los híbridos E-Tech y motores altamente eficientes desarrollados junto a socios como Geely. En Excellence-ready, Renault pone el foco en reducir costes y acortar tiempos de desarrollo mediante más automatización, uso intensivo de datos y gemelos digitales de sus fábricas. Finalmente, Trust-ready apunta al refuerzo de la red de concesionarios, a la calidad de servicio y a la inversión en la formación y condiciones de sus cerca de 100.000 empleados.
La pieza tecnológica central del plan es la plataforma eléctrica RGEV Medium 2.0, desarrollada para dar soporte a vehículos que van desde el segmento B+ hasta el D, abarcando berlinas, SUV y monovolúmenes. Esta arquitectura nativa eléctrica está pensada para los coches del segmento C, donde Renault quiere ganar terreno con una nueva hornada de modelos con más autonomía y costes de fabricación más contenidos.
La plataforma contará con un sistema de 800 voltios y capacidad de carga ultrarrápida, con tiempos estimados en torno a los 10 minutos para recargar una parte significativa de la batería. Según los objetivos marcados por el grupo, los vehículos construidos sobre esta base podrían alcanzar hasta 750 kilómetros de autonomía homologada y, en variantes con extensor de autonomía, recorridos de hasta 1.400 kilómetros con emisiones de CO₂ por debajo de los 25 g/km, una cifra relevante de cara a las normas que llegarán a partir de 2030.
Renault asegura que el uso de esta nueva plataforma permitirá reducir hasta un 40% el coste de producción de sus modelos eléctricos frente a la generación actual. Para lograrlo, se combinará el diseño “cell-to-body” -integrando las celdas de la batería directamente en la estructura del vehículo- con un menor número de piezas y procesos de ensamblaje más sencillos, además de aprovechar economías de escala en una gama que abarcará varios segmentos.
El grupo prevé explotar una doble experiencia en vehículos eléctricos e híbridos más allá de 2030. En el terreno eléctrico puro, desarrollará dos familias de baterías: unas de alta densidad energética para modelos de gran autonomía y prestaciones, previstas a partir de 2028, y otras químicas más asequibles para coches pequeños y versiones de rango estándar, que se apoyarán en plataformas de 400 voltios con tiempos de carga de unos 20 minutos hacia 2030.
Los nuevos propulsores eléctricos utilizarán un rotor bobinado sin tierras raras, lo que debería abaratar su producción y reducir la dependencia de materiales críticos, además de mejorar la eficiencia en torno a un 20%. Paralelamente, Renault seguirá apostando por los híbridos E-Tech, con configuraciones por debajo de los 150 CV para mercados no europeos y una reducción de costes que permita mantener precios competitivos en regiones emergentes.
Dacia mantendrá su filosofía de producto sencillo, robusto y con precio ajustado, pero con una electrificación notablemente más profunda que la actual. El objetivo es que, hacia 2030, dos tercios de las ventas de la marca correspondan a vehículos electrificados, pasando de un único modelo eléctrico a una gama con cuatro propuestas de este tipo. Además, el segmento C ganará protagonismo en su catálogo, con la previsión de que represente un tercio de sus matriculaciones.
Al mismo tiempo, Dacia seguirá apoyándose en mecánicas híbridas E-Tech y motores adaptados a GLP, especialmente en sus 4×4 y modelos de corte más aventurero. Por su parte, Alpine continuará con su estrategia de crecimiento internacional, centrándose en mercados como Europa, Norteamérica y Asia. La marca deportiva prepara una nueva generación del Alpine A110 basada en la Plataforma de Rendimiento Alpine (APP), al tiempo que extiende su gama con modelos como los A290 y A390 y refuerza su imagen a través de series limitadas de alto nivel de personalización.
En el plano comercial, Renault Group aspira a superar la barrera de los dos millones de vehículos al año en 2030, con el 50% de las ventas procedentes de fuera de Europa. En el continente europeo, el 100% de las matriculaciones del grupo serán de vehículos electrificados, mientras que en los mercados internacionales esa cuota rondará el 50%.
Desde el punto de vista financiero, la compañía busca márgenes operativos situados entre el 5% y el 7% de la facturación a medio plazo, junto con un flujo de caja libre del negocio del automóvil superior o igual a 1.500 millones de euros anuales. Tras un periodo complicado, con impacto significativo de su participación en Nissan y una fuerte presión bursátil, Renault presume de haber recuperado la rentabilidad y confía en consolidar un crecimiento de ingresos de un dígito intermedio cada año en los próximos ejercicios.
Uno de los aspectos en los que más insiste el plan futuREady es en la reducción de costes en toda la cadena de valor para competir de tú a tú con los fabricantes chinos. Para conseguirlo, Renault recurrirá a la inteligencia artificial, a gemelos digitales de sus plantas y a un refuerzo de la automatización en sus líneas de montaje.
La empresa pretende utilizar un 30% menos de piezas por vehículo de media y desplegar alrededor de 350 robots humanoides de nueva generación para trabajos pesados o tareas repetitivas de bajo valor añadido. La combinación de IA y automatización debería permitir recortar a la mitad los tiempos de inactividad en fábrica y reducir el consumo energético en torno a un 25%, lo que se traduciría en una caída global del 20% en los costes de producción.
Además, el grupo quiere acortar los ciclos de desarrollo de nuevos modelos a aproximadamente dos años, apoyándose en plataformas modulares, diseño digital avanzado y un seguimiento en tiempo real de la cadena de suministro mediante “torres digitales” que identifiquen posibles cuellos de botella antes de que afecten a la producción.
Renault no renuncia a su red de alianzas, sino que pretende reforzarla como otra vía para mejorar su ocupación industrial y repartir costes. El grupo seguirá colaborando con Nissan y Mitsubishi Motors, mantendrá su trabajo conjunto con Volvo Group (Renault Trucks) y Ford en Europa, y profundizará en los acuerdos con Geely en Corea del Sur y Sudamérica.
La meta es producir más de 300.000 vehículos anuales para estos socios en 2030, repartidos en tres continentes. Al mismo tiempo, India se convertirá en un centro clave de fabricación y suministro para atender tanto a los mercados locales como a otros destinos, especialmente en lo que respecta a modelos de Nissan y productos desarrollados conjuntamente.
Todo este despliegue de nuevos modelos, plataformas eléctricas, fábricas más automatizadas y alianzas industriales dibuja un escenario en el que Renault aspira a consolidarse como uno de los referentes europeos en movilidad electrificada y eficiente. El reto pasa por cumplir los ambiciosos objetivos de electrificación, controlar los costes frente a la competencia asiática y, en el caso de España, aprovechar la oportunidad para que plantas como la de Palencia se conviertan en protagonistas de la nueva generación de vehículos del grupo.
Fuente – Renault
Imágenes | Renault
Fuente de este artículo: Lanzamientos – Actualidad Motor
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