Geely prepara sus baterías de estado sólido con 1.000 km de autonomía

25 de agosto de 2026
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La autonomía de los vehículos eléctricos es uno de los principales caballos de batalla para conquistar al gran público. Mientras los fabricantes buscan cómo ofrecer más kilómetros sin incrementar el peso, Geely ha presentado su apuesta más ambiciosa: una batería de estado sólido que promete duplicar la densidad energética de las convencionales. Su calendario señala que los primeros vehículos de prueba se desplegarán en 2027, con la mirada puesta en romper de forma definitiva la barrera de los 1.000 kilómetros.

La compañía china no es la única en este camino, ya que BYD y CATL también tienen previsto iniciar sus ensayos pilotos el mismo año. Sin embargo, Geely ha logrado captar la atención gracias a sus cifras y a la estrategia multimarca. Un grupo con tanto recorrido como Geely permite probar la tecnología en distintos perfiles y acelerar así su adaptación a las demandas del mercado.

Una densidad energética que marca distancias

La cifra clave del anuncio es la densidad energética: hasta 500 Wh/kg, un valor que casi dobla lo que ofrecen la mayoría de las baterías NMC, que suelen situarse entre 250 y 300 Wh/kg. En la práctica, una batería más compacta y ligera puede suponer una reducción de peso considerable en el paquete, lo que al final revierte en un consumo menor y en una autonomía mayor. Un paquete actual de 80 kWh puede superar los 450 kilogramos, pero con esta tecnología se podría recortar esa masa notablemente, mejorando también la dinámica del vehículo.

No se trata solo de sumar kilómetros. Según Geely, la nueva celda aspira a una vida útil de hasta un millón de kilómetros, una cifra que supera con creces la media de los coches actuales y que resultaría decisiva para flotas profesionales. La longevidad de esta batería podría ser un factor competitivo clave, ya que hoy la degradación es uno de los puntos débiles del eléctrico.

Un ecosistema multimarca para validar en condiciones reales

Para Geely, el camino no pasa por un único modelo. La batería se instalará en vehículos de varias de sus marcas asociadas, como Zeekr, Lynk & Co, Volvo, Polestar, Lotus y Smart. Estos probarán el sistema en una fase piloto, en la que el fabricante ha comenzado ya la validación en entornos reales con prototipos. La estrategia es clara: las marcas premium pueden asumir mejor el sobrecoste inicial de una nueva tecnología, mientras que las generalistas esperarán a que los costes de producción bajen.

En este proceso, la colaboración con Dow Chemical juega un papel decisivo. La compañía ha desarrollado un adhesivo que garantiza la estabilidad estructural de las celdas en un rango térmico de -40 a 120 grados centígrados, un factor que se antoja crucial para los climas europeos. La estabilidad térmica es uno de los retos más difíciles de la tecnología de estado sólido, y aquí Geely podría llevar un paso de ventaja.

Los retos que quedan sobre la mesa

Aunque las fechas son llamativas, la producción a gran escala sigue lejos. El calendario fijado para 2027 es una etapa de pruebas y validación, no la comercialización masiva. Los competidores ya han avisado de la complejidad de esta tecnología: el propio presidente de CATL, una de las mayores productores de baterías, ha insistido en que la madurez en la escala de TRL es aún intermedia. Los problemas técnicos, como las múltiples interfaces entre electrodos y electrolito o la fabricación a gran escala, no se resuelven de la noche a la mañana. El calendario de estos desarrollos suele alargarse más de lo inicialmente previsto, algo que Geely deberá comprobar con cautela.

Para Europa, la llegada de una batería de estas características podría representar un revulsivo, sobre todo para marcas como Volvo y Polestar, que ya abanderan la ofensiva eléctrica del grupo. Si se confirman los 1.000 km en homologación oficial, la ansiedad por la recarga quedaría en un segundo plano, un argumento que pesa mucho en el comprador de la ciudad. Pero todavía habrá que ver cómo se comporta la celda en conducción real, donde la autonomía puede bajar entre un 20 y un 30 por ciento, como ocurre con los electroquímicos actuales.

En definitiva, el anuncio de Geely refuerza la idea de que la era de las baterías de estado sólido se acerca, aunque no hay todavía un calendario de comercialización. Los resultados de las pruebas piloto en 2027 marcarán el rumbo y, con ellos, podríamos estar viendo un nuevo hito en la electrificación. Las implicaciones en el sector serán grandes si se confirman las cifras, y más si se logra escalar la fabricación sin que disparen los precios.

Fuente de este artículo: Eléctricos – Actualidad Motor
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