
El BMW iX5 Hydrogen, el primer SUV de hidrógeno que la marca alemana pondrá a la venta, acaba de dar un paso de gigante hacia su lanzamiento comercial. Los prototipos ya circulan por carreteras abiertas en una nueva fase de validación, mientras la compañía ultima la industrialización del sistema de pila de combustible. Tras la flota experimental de 2023, el proyecto se acerca a la línea de montaje con unas cifras que no pasan desapercibidas: hasta 750 kilómetros de autonomía, un repostaje en menos de cinco minutos y una aceleración de 0 a 100 km/h por debajo de los cinco segundos.
BMW ha confirmado que la tercera generación de la pila de combustible, desarrollada en colaboración con Toyota, es un 25% más compacta que la anterior. Este avance permite integrarla mejor en la plataforma del futuro X5, que ofrecerá cinco sistemas de propulsión diferentes: gasolina, diésel, híbrido enchufable, eléctrico de batería y pila de combustible. Mientras tanto, la producción industrial del sistema de hidrógeno se prepara en la planta austriaca de Steyr, con el apoyo del centro de competencia de Múnich. La estrategia de la marca apuesta por el hidrógeno como complemento a la movilidad eléctrica de batería, especialmente para conductores que realizan largos desplazamientos.
Los prototipos del iX5 Hydrogen están sometidos a un programa de validación que pone a prueba la interacción entre la pila de combustible, el motor eléctrico, la batería de alto voltaje, los depósitos de hidrógeno y el Energy Master, la unidad central de control. Las pruebas se llevan a cabo en condiciones ambientales y de funcionamiento exigentes, incluyendo temperaturas extremas y cargas elevadas, en centros como Aschheim (Alemania) y la pista de Miramas (Francia). La atención se centra en la eficiencia del conjunto y en la dinámica de conducción, para asegurar que el comportamiento del vehículo sea el típico de un BMW.
Según Josef Hochreiter, responsable de vehículos de hidrógeno del Grupo BMW, “nuestra ambición es clara: un auténtico BMW, con puro placer de conducción”. Las pruebas actuales confirman que el sistema global ya trabaja de forma coordinada, y ahora se busca optimizar el rendimiento de recuperación de energía y la respuesta del acelerador. La batería de alta tensión juega un papel clave, ya que permite una mayor capacidad de regeneración durante las frenadas, lo que incrementa la eficiencia total del sistema.
El iX5 Hydrogen apunta a una autonomía de hasta 750 kilómetros según el ciclo WLTP, una mejora notable frente a los 504 kilómetros de la flota piloto anterior. El nuevo sistema de almacenamiento, llamado Hydrogen Flat Storage, utiliza siete depósitos de alta presión fabricados con material compuesto de fibra de carbono, capaces de albergar al menos siete kilos de hidrógeno a 700 bares. Esta configuración, además, aprovecha mejor el espacio bajo el vehículo, sin sacrificar habitabilidad ni maletero.
El repostaje se completa en menos de cinco minutos, un tiempo muy similar al de un coche de combustión y claramente inferior a la recarga de un eléctrico de batería. En cuanto a prestaciones, la marca confirma que el objetivo es acelerar de 0 a 100 km/h en menos de cinco segundos, con tracción total xDrive y el paquete M Sport de serie. El sistema de control Heart of Joy y el BMW Dynamic Performance Control optimizan la entrega de potencia, lo que sitúa al hidrógeno como una opción con carácter deportivo, no solo una solución funcional para flotas.
El iX5 Hydrogen no llegará como un modelo independiente, sino como una variante más del nuevo X5. Esto significa que la próxima generación del SUV podrá elegirse con cinco tecnologías de propulsión distintas, una oferta única en el mercado. BMW defiende esta apertura tecnológica como una manera de adaptarse a las necesidades de cada cliente, especialmente en un momento de transición hacia la movilidad eléctrica. El hidrógeno se presenta como una alternativa para aquellos que necesitan autonomía y rapidez de repostaje, sin renunciar a las ventajas de la conducción eléctrica.
Recordemos que en 2023 BMW puso en circulación una flota piloto de menos de 100 unidades del iX5 Hydrogen, basadas en la generación anterior del X5. Aquellos vehículos desarrollaban 401 CV, almacenaban unos seis kilos de hidrógeno y homologaban 504 kilómetros de autonomía, con un repostaje de unos cuatro minutos. La experiencia acumulada durante esos dos años ha sido fundamental para perfeccionar la tecnología y llegar a las cifras actuales, que ya son cercanas a las de un modelo de producción.
El desarrollo del vehículo corre en paralelo al del sistema de pila de combustible. En el Centro de Competencia de Hidrógeno de Múnich ha comenzado una nueva fase de montaje de prototipos de la tercera generación, donde se validan los métodos de fabricación y se prepara la industrialización. “El montaje de prototipos es mucho más que fabricar componentes individuales; cada fase nos ayuda a optimizar procesos y a compartir conocimientos con los equipos de Steyr”, explica Claudia Stephan, directora de Desarrollo Tecnológico y Montaje de Prototipos de Pilas de Combustible.
En la planta de Steyr, Austria, ya se han instalado los primeros bancos de pruebas y equipos de fabricación, y se está formando al personal progresivamente. Allí se producirá en serie el sistema de pila de combustible, mientras que otros componentes, como el Energy Master, se fabricarán en Landshut. Esta red de producción permite que el iX5 Hydrogen se monte en las mismas líneas que el resto de versiones del X5, reduciendo costes y garantizando la calidad.
A pesar de los avances técnicos, el éxito del hidrógeno depende en gran medida de la red de repostaje. Actualmente solo hay 173 estaciones públicas de hidrógeno en Europa, una cifra muy inferior a la de puntos de carga eléctrica. BMW lo reconoce y señala que el lanzamiento previsto para 2028 deberá acompañarse de una mayor inversión en infraestructura por parte de los operadores energéticos. Sin embargo, la marca considera que el hidrógeno es una apuesta a largo plazo que también puede aplicarse a camiones, barcos y aviones, donde la electrificación pura tiene más limitaciones.
En definitiva, el BMW iX5 Hydrogen combina pruebas reales, cifras de autonomía y prestaciones sobresalientes, y una cadena de producción que ya está tomando forma entre Múnich, Steyr y Landshut. El siguiente hito será el inicio de la producción de la nueva generación del X5, prevista para diciembre de 2026, y posteriormente la llegada de la variante de hidrógeno. Queda por ver si la infraestructura europea estará a la altura de una tecnología que promete movilidad eléctrica sin emisiones y con tiempos de repostaje casi convencionales.
Fuente de este artículo: Eléctricos – Actualidad Motor
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