
El mercado está lleno de SUVs, pero la realidad es que muy pocos están realmente preparados para abandonar el asfalto. La mayoría ofrecen una altura libre al suelo algo mayor que la de un turismo y, en algunos casos, tracción total, pero eso no los convierte automáticamente en buenos todoterrenos.
Para elaborar este top 5 hemos valorado aspectos como el sistema de tracción, la altura libre al suelo, los modos específicos para circular fuera del asfalto y, sobre todo, los recursos que ofrecen cuando el terreno empieza a complicarse.
El Dacia Duster lleva años demostrando que no hace falta gastar una fortuna para conseguir buenas aptitudes fuera del asfalto. La versión con tracción 4×4 dispone de diferentes programas de conducción específicos para superficies complicadas y control de descenso de pendientes.
No tiene reductora ni los sofisticados sistemas de los todoterrenos tradicionales, pero sus dimensiones contenidas, poco peso y buenas cotas hacen que pueda llegar mucho más lejos que la inmensa mayoría de SUV convencionales.
El Subaru Forester es otro de los grandes especialistas entre los SUV. Su principal arma es el sistema Symmetrical AWD de tracción total permanente, capaz de distribuir la potencia entre las ruedas para maximizar el agarre.
Además, dispone del sistema X-MODE, pensado específicamente para situaciones de baja adherencia y conducción fuera del asfalto, incluyendo asistencia para afrontar descensos pronunciados.
Aunque el Defender actual es muchísimo más refinado, tecnológico y confortable que sus antecesores, sigue conservando unas capacidades fuera del asfalto extraordinarias.
Dispone de tracción total, Terrain Response 2, control de descenso de pendientes y caja transfer de dos velocidades, además de diferentes sistemas electrónicos capaces de adaptar el vehículo al terreno. Pocos coches combinan de una forma tan eficaz comportamiento en carretera y prestaciones todoterreno.
El nuevo Jeep Compass 4xe es un buen ejemplo de hasta dónde puede llegar actualmente un SUV sin recurrir a la arquitectura tradicional de un todoterreno.
Su versión de tracción total ofrece Selec-Terrain, diferentes programas para nieve, arena y barro y función 4WD Lock. Además, las variantes más aventureras incorporan neumáticos M+S, protecciones específicas, una mayor altura libre al suelo y permiten vadear hasta 480 mm de agua.
No es un Wrangler, precisamente porque no pretende serlo, pero sí uno de los SUV compactos que más en serio se toman la conducción fuera del asfalto.
El primer puesto es para el Land Rover Discovery Sport, un SUV familiar que esconde unas capacidades todoterreno muy superiores a lo que su aspecto relativamente elegante puede hacer pensar.
Puede contar con tracción total y Terrain Response 2, que adapta diferentes parámetros del vehículo dependiendo de la superficie. A ello se suma el All Terrain Progress Control, una especie de control de crucero para circular a baja velocidad por terrenos complicados, además de control de descenso de pendientes y diferentes asistentes para zonas de baja adherencia.
No tiene el planteamiento extremo de un todoterreno tradicional, y precisamente por eso encaja perfectamente en esta lista: es un SUV que, cuando termina el asfalto, puede seguir avanzando mucho más lejos de lo que parece.
Fuente de este artículo: Todo-Terreno – Actualidad Motor
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