
BYD sigue imparable. El fabricante chino, que ya es el mayor productor mundial de vehículos enchufables con 4,6 millones de unidades vendidas en 2025, acaba de dar un paso estratégico en uno de los mercados más difíciles del planeta: Japón. Allí ha presentado el BYD Racco, un kei car 100% eléctrico diseñado desde cero para cumplir con las estrictas normas niponas, pero que también podría sentar las bases de un futuro urbano asequible para Europa.
El Racco no es un coche cualquiera. Con sus 3,395 metros de largo y 1,475 de ancho, se ajusta milimétricamente a los límites legales de los kei cars, una categoría que representa más de un tercio de las ventas de coches nuevos en Japón. Sin embargo, su altura de 1,8 metros y una batalla de 2,52 metros permiten un interior sorprendentemente amplio, con espacio para cuatro ocupantes y un maletero que, con los asientos traseros abatidos, alcanza los 1.372 litros.
BYD ha desarrollado el Racco específicamente para el mercado japonés, contando incluso con un ingeniero de Nissan de más de 30 años de experiencia para adaptar el producto a los gustos locales. El coche monta un motor eléctrico delantero de 64 CV, justo el límite permitido para mantener las ventajas fiscales, y ofrece dos opciones de batería LFP Blade: una de 22,4 kWh que proporciona 210 kilómetros de autonomía, y otra de 35,8 kWh que llega hasta los 320 kilómetros, un récord en su categoría.
Lejos de ser un vehículo de bajo coste despojado de comodidades, el Racco incorpora puertas traseras correderas eléctricas con apertura por gestos, asiento del conductor con ajuste eléctrico, sistema de precalentamiento de batería, carga bidireccional V2L y una pantalla táctil de 10,1 pulgadas. Todo ello por un precio de salida de 2,145 millones de yenes, unos 11.500 euros al cambio, que con ayudas gubernamentales japonesas puede quedar por debajo de los 10.500 euros. Se comercializa en tres versiones: Racco 200, 300 Plus y 300 Premium, con precios que no superan los 13.500 euros.
De momento, el BYD Racco solo se vende en Japón, donde la marca espera recibir 10.000 pedidos antes de que acabe 2026. Sin embargo, varios directivos de BYD han confirmado que siguen de cerca la normativa europea de e-cars (M1E), que busca impulsar coches eléctricos pequeños y asequibles. La compañía ya tiene prevista una fábrica en Hungría que podría servir para producir una versión adaptada al mercado europeo, lo que abriría la puerta a su llegada a España. Aunque no hay fecha concreta, el Racco demuestra que BYD tiene la capacidad técnica y de precios para revolucionar también el segmento urbano en Europa.
Con el Racco, BYD no solo refuerza su presencia en Japón, sino que ensaya una fórmula que podría replicar en otros mercados. Su combinación de tamaño reducido, gran autonomía, equipamiento completo y precio agresivo lo convierten en un candidato ideal para la movilidad urbana del futuro. Mientras tanto, la marca china sigue acumulando hitos: 4,6 millones de ventas en 2025, una inversión en I+D que supera los 250.000 millones de yuanes y una red de carga ultrarrápida que ya planea desplegar 3.000 estaciones en Europa, 300 de ellas en España. El Racco es solo una pieza más de un rompecabezas global que avanza sin pausa.
Fuente de este artículo: Eléctricos – Actualidad Motor
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